martes, 1 de abril de 2008

El Congreso de los intelectuales cubanos

Acaba de terminar el primer día de sesiones del Séptimo Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Más de 600 participantes en total asisten a los debates. Los temas van desde las deficiencias en la promoción de la obra de los creadores hasta la situación de la enseñanza artística y la educación en general; la impronta del desarrollo tecnológico en las nuevas formas de hacer y recepcionar las distintas manifestaciones del arte y la literatura, y el papel de las instituciones en su relación con los escritores y artistas.

No ha habido en los análisis visiones estrechas, aldeánicas. Tampoco se ha asomado la falsa erudición. Reflexiones no siempre coincidentes entre sí, pero profundas, medulares, hechas desde lo hondo del sentimiento nacional liberador y anticolonial que está en la génesis del proceso de forja de la nación cubana. Eso es lo que se ha escuchado.

La necesaria unidad del talento creador, despojada de pasiones mezquinas que merman el espíritu, como única garantía de construir entre todos el país que queremos. La rebeldía contra cualquier concesión a la banalidad o a lo mediocre; contra todo signo de colonización cultural. Injertando en nuestra cultura la cultura del mundo, pero manteniendo el tronco cultural que nos identifica. La conquista de nuevos niveles de justicia social sobre la justicia ya alcanzada.

El papel de los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, por su alcance y permanencia. Duras y apasionadas críticas a lo mal hecho, a lo que echa por tierra otros esfuerzos colosales por lograr una cultura general integral superior. La claridad de que cultura es mucho más que instrucción, es capacidad de relacionarse con el entorno social en que se vive, y participar en él aportando en la medida de las posibilidades de cada uno.

Lo imprescindible de una prensa crítica de la realidad, que sugiera y oriente, que señale, evalúe y aconseje. La amenaza del burocratismo al avance necesario, en tiempos ya de por sí vertiginosos. El peligro de la corrupción y la posibilidad real de señalarla, combatirla y eliminarla del ambiente moral del país. La gratitud a Fidel.

Todo desde la perspectiva de la Revolución que ha hecho posible, por séptima ocasión en el plazo brevísimo de cincuenta años, este encuentro, sus temas de debate y el crecimiento intelectual de los debatientes.

Mañana continuará el Congreso.